miércoles, 5 de noviembre de 2014

"Historia verídica"

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con 
las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan 
muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto. 
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido 
vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y 
adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de 
curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor 
inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato 
comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el 
milagro ha ocurrido ahora.

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